VIERNES

 

Le apode Viernes, como el mítico personaje de la novela de Defoe, porque ese día solía venir a visitarme. Apurábamos aquellos breves encuentros con una dicha extraña no exenta de temor.

  Un viernes faltó a la cita. Intuí entonces que no volvería. Días después falsos amigos me dijeron que había muerto. No les creí. Sin embargo, desde aquel momento comencé a olvidarlo. Poco a poco, sin dolor, como se pasa la página ya leída de un libro cualquiera.

 Hoy, al entrar en casa,  un ruido en el salón oscuro me inquietó

¿Viernes, eres tú?
Pregunté a la penumbra. No hubo respuesta.
¿Viernes?
Insistí nuevamente.

Un silencio espeso llenó la estancia y un gozo misterioso e inexplicable se instaló dentro de mí.

 

 

JORGE MORENO

Mayo/02