EL DESVÁN DE LAS RUMBERAS

“La obra bella entra por los ojos”
 Rubén Darío

  1. NINÓN SEVILLA

   A mediados de los años cuarenta surgió en el cine mexicano, por aquel tiempo muy activo y con amplia aceptación en hispanoamerica, un género que con el tiempo fue conocido como “de rumberas, que desde sus inicios contó con el favor del público llano a quien estaban dirigidas estas películas, y también, con la crítica adversa y feroz de los entendidos críticos del momento.

   La línea argumental de los filmes era muy sencilla, giraba casi siempre en torno a una bella joven, por lo general huérfana y pobre, que por avatares de la vida, caía en manos de un hampón sin escrúpulos que, ineludiblemente, la hacía trabajar en un cabaret de mala muerte. Como bailarina de rumbas tropicales, naturalmente, hasta que algún apuesto galán con gran valentía y arrojo la sacaba de aquel mundo de perdición, no sin antes pasar por un sinfín de calamidades y peligros que daban emoción a la historia. Por supuesto, la  película terminaba con un final feliz.

  Las protagonistas de estos auténticos dramones solían ser mujeres de gran belleza, casi todas importadas de Cuba por un singular personaje, Juan Orol, gallego de nacimiento, y con mil profesiones a sus espaldas, entre ellas productor y director, que se convertía automáticamente en descubridor artístico, y en varios casos, en esposo de las jóvenes promesas, que de esta forma quedaban  protegidas y también controladas.

  Entre las más destacadas “estrellas” podemos recordar a: María Antonieta Pons, Rosa Carmina, Amalia Aguilar, Meche Barba y Mary Esquivel, todas ellas excelentes bailarinas, además de contorsionistas, por los frenéticos movimientos de sus caderas y hombros, que sin duda encendían pasiones entre el público masculino de aquellos años. 

  Un capítulo aparte en esta pléyade de exóticas rumberas merece la fascinante Ninón Sevilla, una mujer que revolucionó el concepto que hasta entonces se tenía en el cine de la mujer hispanoamericana, siempre sometida y callada, para convertirla en temible tigresa, rubia explosiva y vengadora, capaz por sí sola de enfrentarse a cuanto malhechor se pusiera en su camino. La fama de Ninón trascendió lejanas fronteras, por ejemplo, en París y Río de Janeiro fue muy conocida y sus filmes auténticos éxitos.

 Se hicieron infinidad de películas del género y los más afamados directores de la época sucumbieron  ante el éxito fácil y seguro que éste producía, incluido Emilio Indio Fernández, tan reconocido y premiado, que dejó a un lado el cetro ganado en Cannes por María Candelaria para dirigir a la comentada Ninón Sevilla en una de sus más alucinantes películas…”Víctimas del Pecado”.

  A finales de los años cincuenta el filón quedó agotado, exánime, y los productores buscaron otras historias, nuevas tragedias con que alimentar las fantasías de un público hambriento de sueños e ilusiones, y nuestras exuberantes rumberas tropicales pasaron al desván de los recuerdos, de donde ningún apuesto galán se atreverá a rescatarlas.

     JORGE MORENO 

P.D.

Resulta ocioso comentar que ninguna de esas películas llegó a España, la pacata censura de aquella época no podía permitir temas tan escabrosos

 

 

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