EL ARTISTA Y SU INFLUJO

A Daniel Serrano que llegará a donde
Quiera llegar.
 

Tiene los dedos finos y largos que sabe mover con destreza por el teclado, y unos ojos vivaces e inquisidores que invitan a la juerga al coro enardecido de turistas que lo visitan cada día al anochecer. Es joven, muy joven, este músico entregado que descubrí, sin ser turista, una noche cualquiera desgranando canciones en el pequeño mesón que le sirve de escenario, allá por la Plaza Mayor.  

A primera vista se podría confundir con un personaje romántico y bohemio, de esos que pulularon hace muchos años por aquellos pagos, pero delata su modernidad ese punto de luz coqueto y actual que brilla como una declaración de principios en el lóbulo izquierdo, y unas melodías presentes y contagiosas que canta con el fervor de sus pocos años. Serrat, Roberto Carlos, Gloria Stefan, todos son él por breves minutos en su pequeño-gran show.  

Tiene futuro este novel artista de dedos finos y largos, presiento que su apasionada actuación se verá recompensada con el triunfo rotundo y soñado; mientras seguirá deleitando a despistados japoneses que buscan emociones por la Plaza Mayor, también a un empedernido solitario que una noche cualquiera cayó bajo su influjo.

 

JORGE MORENO

  Nota al margen:
Era octubre de 1997, Daniel tenía sólo 19 años y llevaba poco tiempo cantando en el Mesón Las Rejas.