AMANTES EN LUNA LLENA

 

En la noche, cuando las tinieblas reinan en la impunidad más absoluta,

salen a la calle los desencantados del amor.

Van en busca de emociones fuertes, fugaces, que no dejen huellas

en sus almas marchitas, sólo el cansancio de una acción desesperada.

Se les puede reconocer en su mirada perdida y el desaliño de sus ropas

en aquel andar ansioso de animal en celo que busca su presa.

Todo en ellos es burdo y triste, sin esperanzas; pero no les importa,

ni angustia, ni duele; la mala fama ya no tiene valor, ni condena.

 

Antes, en el principio, fue distinto y hermoso; eran los tiempos de la lozanía, de las ilusiones, también de las quimeras altas y difíciles.

El amor joven murió en el campo de las batallas inútiles, erraron

al elegir sus primeros oponentes,  no supieron conquistar, sucumbieron.

 

Ahora queda la noche, mejor en Luna llena, cómplice ideal en el infortunio

y la desdicha;  nada importa si cae alguna presa, si el deseo es cumplido,

si el cansancio viene al cuerpo; nada importa, ellos están vivos y muertos.

 

 

JORGE MORENO CEJAS

Septiembre 1993

 

 

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