ADIÓS A MARLENE (1992)

 

Yo la descubrí mediados los años cincuenta, en su ya glorioso ocaso. Y me fascinó. Fueron Sed de mal, de Orson Welles, y Testigo de Cargo, de Billy Wilder, las culpables de ese encantamiento de adolescente, que ahora, muchos años después, solo su muerte ha podido romper… dolorosamente.

Más tarde vi sus otras películas, las antiguas, como El Ángel Azul o Marruecos, y aquella fascinación primera quedó ratificada, cumplida.

Estoy triste, muy triste, cada día el firmamento cinematográfico pierde mas estrellas: Rita, Ava, Greta, y ahora, Marlene… ¡tantas!

Toda una época que muere con Marlene y una leyenda que comienza –ahora sí- con la salmodia llorosa de los que la adoramos.

 

JORGE MORENO
Mayo 1992

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